Operación Circo

Confieso que hasta leer “Operación Circo” a Alistar McLean solo le conocía por las películas, en especial la magnífica “Los cañones de Navarone”, o “Estación polar cebra” pero al leer “Operación Circo” entiendo que muchos de sus relatos hayan ido a parar al cine y no sólo por su interés o por una cuestión de marketing. McLean podría ser perfectamente un guionista, a mi juicio, por el modo en que se desarrolla su relato en el que acción y diálogo, sin florituras externas o filosóficas, son absolutamente visuales. La historia de la operación, con un protagonista destacado, Bruno Wildermann, es un relato de espionaje o un thriller de acción, según se mire, más cercano a James Bond y a su autor, Fleming, que por supuesto a Smiley y a John Le Carré. La aventura de Bruno en la ciudad de Crau de una desconocida república del bloque socialista, nos lleva al centro de la guerra fría con unos personajes arquetípicos donde están claramente definidos los buenos y los malos. Nada sorprendente, salvo la simplicidad y linealidad de la supuesta “relación amorosa” entre Bruno y María Hopkins, la poco creíble agente de la CIA. Rastreando información sobre el autor, aparece de forma muy sutil un papel secundario femenino todavía más destacado que en los relatos de Ian Fleming o de Graham Green y desde luego la poquísima credibilidad de las relaciones de “amor” entre Bruno y María, algo que, por secundario, podría haberse obviado. En cuanto a la trama, una “operación especial” de corte clásico, bien desarrollada y como decía, ideal para una secuencia de película de acción.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *